Opinión / Mohamed Jamil Derbah
Hoy el fútbol español toca el cielo por segunda vez en su historia. Lo que hemos vivido en esta final contra una grandísima selección como Argentina no es solo un partido de fútbol, es una gesta heroica que quedará grabada con letras de oro en los libros del deporte. ¡Qué orgullo, qué manera de luchar y qué forma de hacer vibrar a todo un país!
Gracias a los jugadores por no bajar los brazos, al cuerpo técnico por la pizarra perfecta y a la afición por empujar desde la grada y desde la distancia. Supieron sufrir cuando el partido lo exigió y supieron golpear en el momento preciso para regalarnos la mayor alegría deportiva de la década.
¡El trofeo regresa a casa! La estrella ya brilla con más fuerza en el pecho. Disfruten, celebren y siéntanse orgullosos, porque hoy España vuelve a reinar en el planeta fútbol.


