Los empresarios Antonio Plasencia y Ambrosio Jiménez impulsan un desarrollo empresarial en unos terrenos ocupados desde hace más de una década por unas 250 personas en situación irregular
Soldecanarias.net / Arona
El futuro de Los Vivitos, uno de los mayores asentamientos informales del sur de Tenerife, comienza a perfilarse entre los planes urbanísticos de sus propietarios y la ofensiva del Ayuntamiento de Arona para recuperar la legalidad en el uso del suelo. Los terrenos, situados entre Buzanada y Guaza, junto a la autopista TF-1, pertenecen a los empresarios Antonio Plasencia y Ambrosio Jiménez, quienes estudian desarrollar en la zona un área destinada a naves industriales.
El proyecto afecta a un espacio que desde hace más de diez años permanece ocupado de forma irregular. En la actualidad, alrededor de 250 personas residen en unas 60 construcciones precarias levantadas sin autorización, configurando uno de los enclaves de infravivienda más extensos del municipio.
El interés de los propietarios por transformar el suelo coincide con la estrategia emprendida por el consistorio para intervenir sobre los asentamientos ilegales que se han multiplicado en distintos puntos de Arona durante la última década. La semana pasada, una amplia operación administrativa y policial permitió identificar a los residentes de Los Vivitos y precintar algunas de las edificaciones consideradas ilegales, en el marco de un proceso orientado a restablecer la disciplina urbanística.
Aunque el suelo mantiene la clasificación de rústico, la propuesta empresarial contempla concentrar la futura actividad industrial en la franja más próxima a la TF-1, una ubicación con alto valor logístico por su conexión con el principal corredor viario del sur de la isla. Cualquier transformación requerirá, no obstante, la correspondiente tramitación urbanística y la adaptación del planeamiento vigente.
La realidad social del asentamiento añade complejidad al proceso. Algunos residentes aseguran haber pagado miles de euros por parcelas que nunca pudieron adquirirse legalmente, un fenómeno que refleja la existencia de un mercado irregular de ocupaciones surgido al calor de la escasez de vivienda asequible en el sur de Tenerife.
El Ayuntamiento prevé continuar las actuaciones sobre otros núcleos de infravivienda del municipio, donde se concentran situaciones similares. Entre ellos figura Lomo Negro, considerado el mayor asentamiento irregular de Arona, aunque las próximas intervenciones se dirigirán inicialmente a otros enclaves.
Desde la administración municipal se defiende que la recuperación de estos espacios responde a la necesidad de proteger el territorio, hacer cumplir la normativa urbanística y recuperar terrenos ocupados ilegalmente. El desafío, sin embargo, trasciende la dimensión urbanística. La erradicación de estos asentamientos obliga también a afrontar el problema estructural del acceso a la vivienda en una de las zonas con mayor presión demográfica y turística del archipiélago, donde la falta de alternativas habitacionales ha favorecido durante años la proliferación de construcciones informales.


