Las movilizaciones celebradas en varias islas denuncian la falta de apoyos especializados y cuestionan un modelo que, según los colectivos convocantes, sigue expulsando a parte del alumnado de la enseñanza ordinaria
Soldecanarias.net / Santa Cruz de Tenerife
Decenas de familias salieron este domingo a las calles de varias islas del archipiélago para reclamar una mejora de los recursos destinados al alumnado con discapacidad y necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE). Las concentraciones, convocadas por la Plataforma por una Educación Inclusiva en Canarias, se desarrollaron de forma simultánea en Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote y Fuerteventura.
Los participantes denunciaron que la falta de profesionales especializados y de apoyos suficientes continúa dificultando la permanencia de muchos estudiantes en los centros ordinarios, pese a que la legislación educativa reconoce el derecho a una educación inclusiva.
La movilización pone el foco sobre una realidad que afecta cada año a miles de familias canarias: la distancia existente entre el marco normativo y los recursos disponibles en las aulas. Según la plataforma convocante, numerosos alumnos con discapacidad son derivados a modalidades educativas específicas no por razones pedagógicas, sino por la insuficiencia de medios para atender sus necesidades dentro del sistema ordinario.
Carolina Buriticá, presidenta de la organización, sostuvo durante la jornada reivindicativa que la inclusión educativa no puede limitarse a la escolarización física del alumnado en un centro ordinario, sino que debe ir acompañada de apoyos profesionales estables que permitan su participación efectiva en el aprendizaje y en la vida escolar.
Entre las principales demandas figura la incorporación de más especialistas y la implantación de modelos de codocencia que permitan trabajar simultáneamente a varios profesionales dentro del aula. Los colectivos consideran que esta fórmula favorecería una atención más personalizada y evitaría situaciones de exclusión que, aseguran, siguen produciéndose en la práctica diaria.
Las familias también expresaron su preocupación por las dificultades que encuentran muchos jóvenes con discapacidad al finalizar la enseñanza obligatoria. Según denuncian, las opciones formativas y laborales disponibles continúan siendo limitadas, lo que reduce sus posibilidades de autonomía personal y de integración social.
El debate sobre la educación inclusiva ha ganado peso en los últimos años en Canarias debido al incremento del alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo y a las reiteradas reclamaciones de asociaciones de familias, docentes y profesionales del ámbito educativo. Estos colectivos sostienen que la inclusión requiere una planificación a largo plazo y una inversión sostenida que permita adaptar los centros a una realidad cada vez más diversa.
La Consejería de Educación ha anunciado en distintas ocasiones medidas para reforzar los recursos destinados a este alumnado, aunque las familias consideran que las actuaciones desarrolladas hasta ahora resultan insuficientes para responder a la demanda existente.
Con las movilizaciones de este domingo, las organizaciones convocantes buscan reabrir el debate sobre el modelo educativo y reclamar que los derechos reconocidos por la legislación se traduzcan en recursos efectivos dentro de las aulas. «No estamos pidiendo nuevos derechos», sostienen las familias. «Estamos reclamando que se cumplan los que ya existen».


