Los productores afrontan un inicio de verano marcado por el descenso de la rentabilidad, el exceso de oferta y una demanda más débil en los principales mercados de destino.
Soldecanarias.net / Redacción
El mercado del plátano de Canarias atraviesa uno de los momentos más delicados del año tras registrarse un descenso continuado de los precios en origen durante las primeras semanas de julio. La evolución de las cotizaciones ha situado los ingresos percibidos por numerosos agricultores en niveles que comprometen la rentabilidad de sus explotaciones, generando inquietud en un sector que ya preveía un verano complicado.
Entre los factores que explican esta situación destaca la combinación de una elevada producción en las islas con un menor consumo en la Península durante la temporada estival. A ello se suma la fuerte competencia de otras frutas de verano, cuya mayor presencia en los puntos de venta reduce la demanda del plátano canario.
Las previsiones del sector apuntan a que la presión sobre los precios podría mantenerse durante las próximas semanas, coincidiendo con el periodo en el que tradicionalmente se concentran las mayores dificultades para comercializar la fruta en condiciones favorables. Esta perspectiva incrementa la incertidumbre entre los productores, que observan cómo los márgenes económicos continúan reduciéndose.
Ante este escenario, las organizaciones vinculadas a la comercialización del plátano estudian distintas medidas para aliviar el exceso de oferta. Entre las alternativas figuran el impulso de nuevos destinos para parte de la producción, acciones de carácter social mediante donaciones y, si la situación se agrava, la aplicación de mecanismos destinados a limitar el volumen de fruta que llega al mercado.
El sector considera prioritario recuperar el equilibrio entre la oferta y la demanda para estabilizar las cotizaciones y evitar que la campaña de verano se traduzca en pérdidas generalizadas para los agricultores. Mientras tanto, la evolución del consumo y las condiciones del mercado durante agosto serán determinantes para conocer el alcance de una crisis que vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad del principal cultivo agrícola del Archipiélago frente a las fluctuaciones estacionales.


