El buque, con varios casos graves y tres fallecidos, podría dirigirse a Canarias mientras autoridades internacionales evalúan el riesgo y coordinan una posible respuesta
Soldecanarias.net / Redacción
Un crucero de expedición que navegaba rumbo a Canarias se encuentra en una situación incierta tras detectarse un posible brote de hantavirus a bordo, una enfermedad poco frecuente pero potencialmente mortal. La embarcación, con 149 personas entre pasajeros y tripulación —incluidos 14 españoles—, permanece frente a las costas de Cabo Verde después de que las autoridades del país africano denegaran su atraque por motivos de salud pública.
Hasta el momento, se han registrado tres fallecimientos relacionados con síntomas compatibles con esta infección respiratoria, mientras que dos tripulantes requieren atención médica urgente. Además, otro pasajero fue evacuado previamente a Sudáfrica, donde permanece en estado crítico. Las investigaciones médicas apuntan a la posible presencia de una variante del virus en al menos uno de los casos confirmados.
Ante la negativa de Cabo Verde, la compañía operadora estudia ahora la posibilidad de dirigirse a puertos en Canarias, concretamente en Tenerife o Gran Canaria. Sin embargo, la decisión final depende de la evaluación conjunta de organismos internacionales y autoridades sanitarias, que analizan los riesgos y las medidas necesarias para un eventual desembarco seguro.
Por el momento, las instituciones españolas no han confirmado la llegada del barco al archipiélago, aunque aseguran que ya se están preparando protocolos de actuación en caso de que se autorice el atraque. Estos incluirían medidas de control sanitario, aislamiento de posibles casos y atención hospitalaria especializada para los afectados.
El hantavirus se transmite principalmente a través del contacto con roedores infectados o la inhalación de partículas contaminadas en el ambiente. Aunque el contagio entre personas es poco habitual, no se descarta completamente en determinadas circunstancias. El periodo de incubación puede variar entre una y tres semanas, y los casos más graves requieren tratamiento intensivo, ya que no existe una terapia específica contra el virus.
Las autoridades sanitarias continúan investigando el origen del brote, que podría estar relacionado con una exposición previa en tierra o con la presencia de roedores en el propio barco. Mientras tanto, el crucero permanece a la espera de instrucciones, en una situación que mantiene en alerta a los sistemas de salud implicados.


