El fallecimiento de un hombre de 27 años en el inmueble, donde ya se han registrado varios sucesos mortales en los últimos años, vuelve a poner el foco en la necesidad de impedir el acceso a la construcción.
Soldecanarias.net / Santa Cruz de Tenerife
Un joven de 27 años falleció el pasado fin de semana tras precipitarse desde un edificio abandonado situado en la zona de Añaza, en Santa Cruz de Tenerife, un inmueble que desde hace décadas permanece sin terminar y que ha sido escenario de numerosos incidentes y muertes.
El suceso ocurrió durante la tarde del sábado, apenas un día después de que las fuerzas de seguridad evitaran otro intento de precipitación en el mismo lugar. La repetición de estos episodios ha vuelto a generar preocupación entre vecinos y familiares de las víctimas, que reclaman medidas urgentes para impedir el acceso al edificio mientras se resuelve su futuro.
Según ha trascendido, el joven atravesaba una situación personal complicada relacionada con problemas emocionales derivados de una reciente ruptura sentimental. Su entorno asegura que se encontraba en tratamiento y que, aunque mostraba signos de mejoría, sufrió una recaída en los días previos al fallecimiento.
La familia considera que la facilidad con la que cualquier persona puede acceder al interior del inmueble representa un grave riesgo para la seguridad pública. Por ello, solicita que se aceleren las actuaciones destinadas a cerrar completamente el recinto y evitar que vuelva a convertirse en escenario de nuevas tragedias.
El edificio, conocido por permanecer inacabado desde hace más de medio siglo, acumula un largo historial de accidentes y fallecimientos, convirtiéndose en uno de los puntos más peligrosos del municipio. Su estado de abandono ha propiciado durante años el acceso de curiosos, menores y personas que buscan llegar a las plantas superiores pese a las condiciones de inseguridad de la estructura.
Las administraciones locales ya habían anunciado actuaciones para reforzar el cerramiento del recinto e impedir nuevas entradas mientras avanzan los trámites para una solución definitiva. Sin embargo, este nuevo suceso ha intensificado las demandas para que esas medidas se ejecuten con la mayor rapidez posible.
El caso vuelve a poner sobre la mesa la importancia de actuar sobre espacios abandonados que presentan un riesgo evidente para la población, especialmente cuando existen antecedentes reiterados de incidentes graves y fallecimientos. Asimismo, recuerda la necesidad de reforzar la atención y el acompañamiento a las personas que atraviesan situaciones de sufrimiento psicológico, promoviendo una respuesta coordinada entre instituciones y recursos especializados.


