La ampliación de la ZEC Teno-Rasca incorporaría a la protección marina la zona donde se planteó construir el macromuelle de Guía de Isora
Soldecanarias.net / Redacción
El proyecto del puerto de Fonsalía vuelve a estar sobre la mesa en Canarias, pero un movimiento impulsado desde el Estado podría dificultar que la infraestructura llegue a recuperarse. El Ministerio para la Transición Ecológica trabaja desde hace años en una ampliación de la protección de la ZEC Teno-Rasca que afectaría directamente al litoral de Guía de Isora donde se planteó levantar el polémico macromuelle.
La actuación estatal aparece recogida en un borrador elaborado en 2022 sobre la gestión de las Zonas de Especial Conservación marinas de Canarias. El documento plantea ampliar los límites de la ZEC Teno-Rasca hasta alcanzar la costa de Guía de Isora e incorporar así la denominada ‘ventana de Fonsalía’, una franja que quedó inicialmente fuera del espacio protegido.
Esa exclusión estuvo vinculada precisamente a la posibilidad de desarrollar el puerto. Sin embargo, la eventual ampliación de la ZEC cambiaría sustancialmente el escenario. La documentación del Ministerio advierte de que una infraestructura de las dimensiones previstas tendría efectos sobre las aguas protegidas incluso aunque la obra se ubicara formalmente en esa zona excluida.
Un proyecto con más de dos décadas de recorrido
Fonsalía comenzó a plantearse a finales de los años noventa como alternativa para aliviar la presión sobre el puerto de Los Cristianos. El proyecto contemplaba una gran infraestructura destinada al tráfico de pasajeros y mercancías, además de instalaciones pesqueras y deportivas.
El diseño llegó a incluir cinco líneas de atraque para grandes buques, una dársena pesquera, espacio para embarcaciones en seco y cientos de plazas de pantalán. La superficie prevista para el conjunto de la actuación superaba los 222.000 metros cuadrados.
La iniciativa fue perdiendo respaldo social y político hasta que, en octubre de 2021, el Parlamento de Canarias aprobó una resolución favorable al abandono definitivo del proyecto. La presión ciudadana contra la infraestructura había conseguido reunir más de 400.000 firmas.
Cinco años después, la inclusión de Fonsalía en el borrador de la estrategia de movilidad del actual Gobierno autonómico ha vuelto a activar el debate sobre su futuro.
El principal obstáculo: una zona marina protegida
La ZEC Teno-Rasca constituye uno de los principales espacios marinos protegidos del suroeste de Tenerife. Se extiende a lo largo de unos 80 kilómetros de litoral y afecta a los municipios de Buenavista del Norte, Santiago del Teide, Guía de Isora, Adeje y Arona.
Sus aguas albergan numerosas especies protegidas y una importante presencia de cetáceos. Entre ellas destaca la población residente de calderón tropical, además de especies como la tortuga boba y el delfín mular.
El propio borrador estatal considera que las dimensiones y características del puerto podrían modificar la dinámica marina más allá de la zona concreta de construcción. Por ello, apunta a posibles afecciones tanto directas como indirectas sobre los ecosistemas incluidos en la ZEC.
Entre los impactos señalados figuran el aumento del tráfico marítimo, las alteraciones de las corrientes y un mayor riesgo de contaminación acústica, lumínica y química. También se contempla un incremento del peligro de colisión de embarcaciones con cetáceos y tortugas.
Los sebadales, otro punto de preocupación
La situación de los bancos de arena submarinos constituye otro de los argumentos que aparecen en la documentación estatal. Este hábitat ocupa más de 1.400 hectáreas dentro del espacio protegido y su estado de conservación está estrechamente relacionado con la evolución de las praderas de sebadales.
El diagnóstico incluido en el borrador califica su conservación como “mediana o parcialmente degradada”. Entre los datos utilizados figura una pérdida aproximada del 38% de la superficie de estas praderas, así como la desaparición completa de la existente en Playa San Juan.
El documento identifica los vertidos y las infraestructuras portuarias entre las principales amenazas para este hábitat y advierte de que ambas presiones podrían aumentar. A ello se sumaría el crecimiento previsto del tráfico turístico y, con él, de los vertidos de aguas residuales y salmuera.
Una decisión que podría ser determinante
La clave ahora está en el futuro de la ampliación de la ZEC Teno-Rasca. Fuentes conocedoras del procedimiento apuntan a que el Ministerio podría aprobar el nuevo plan de gestión durante el primer trimestre de 2027, aunque los plazos pueden variar.
Si finalmente se incorpora la ‘ventana de Fonsalía’ al espacio protegido, el proyecto se enfrentaría a un escenario ambiental mucho más restrictivo. Pero incluso sin esa ampliación, el análisis estatal sostiene que una infraestructura de las características previstas podría comprometer los valores naturales de la ZEC.
El debate, por tanto, ya no se limita a si existe voluntad política para recuperar Fonsalía. La cuestión pasa también por determinar si el marco de protección ambiental que prepara el Estado permitirá que un proyecto de estas dimensiones vuelva a avanzar.
Mientras el Gobierno de Canarias recupera el macromuelle como una posible solución a la saturación de Los Cristianos, la planificación estatal dibuja un escenario en el que la protección ambiental puede convertirse en el principal límite para su construcción.


