La caída de visitantes golpea al sector hotelero de Quintana Roo, que afronta pérdidas millonarias mientras el debate sobre nuevos impuestos añade incertidumbre al futuro del destino.
Redacción | soldecanarias.net
Cancún y otros enclaves del Caribe mexicano atraviesan una temporada complicada. La llegada masiva de sargazo a las playas, el aumento de la preocupación por la inseguridad y el encarecimiento de los viajes están afectando a uno de los principales motores turísticos de México.
El deterioro de las condiciones en algunas zonas costeras dificulta mantener la imagen de playas paradisíacas que durante años atrajo a millones de visitantes internacionales. La acumulación de algas genera malos olores y complica el baño, mientras que la actividad de grupos criminales en distintas localidades de Quintana Roo añade inquietud al sector.
Las consecuencias económicas ya preocupan a empresarios y responsables hoteleros. Según estimaciones citadas por el diario mexicano Reforma, la reducción de la actividad turística entre 2025 y 2026 habría ocasionado pérdidas de al menos 6.300 millones de pesos en ingresos por alojamiento, unos 300 millones de euros.
El problema también se refleja en la evolución del tráfico aeroportuario y en los ajustes de varias compañías aéreas, algunas de las cuales han anunciado la retirada de rutas hacia destinos de la región. Ante esta situación, operadores turísticos están ofreciendo alternativas en el Pacífico mexicano, como Puerto Vallarta y Los Cabos.
El sargazo constituye uno de los mayores desafíos ambientales y económicos. En los episodios de mayor llegada, las estimaciones oficiales citadas en la información apuntan a miles de toneladas diarias en las costas de la zona. Aunque existen iniciativas para mejorar su recogida y aprovechamiento, sus resultados podrían tardar en hacerse notar.
A estas dificultades se suma la propuesta de establecer un nuevo impuesto turístico en México, una medida que genera preocupación por su posible efecto sobre la competitividad del destino. El sector teme que la combinación de problemas ambientales, inseguridad y mayores costes siga reduciendo las visitas y ponga en riesgo empleos y negocios que dependen directamente del turismo.


