Una exposición en Los Cristianos rescata dos personajes vinculados a distintas etapas del municipio y reivindica la conservación del patrimonio local
Soldecanarias.net / Arona
El Centro Cultural de Los Cristianos acoge hasta el próximo 30 de septiembre la exposición Del pirata Moreque y la sueca Flicka, una propuesta que combina investigación histórica, tradición oral, música y creación artística para acercar al público parte de la memoria cultural de Arona.
La muestra toma como punto de partida a dos personajes separados por varios siglos. Moreque representa el territorio de las historias transmitidas de generación en generación, entre hechos históricos y elementos de leyenda. El proyecto comenzó hace unos tres años con el objetivo de investigar cuánto hay de realidad detrás de este personaje y cómo la tradición popular ha ido construyendo su relato.
El segundo protagonista, Flicka —que significa «chica» en sueco—, permite viajar hasta una época mucho más reciente: la llegada de visitantes y residentes suecos a Los Cristianos y los primeros pasos del municipio como destino turístico. La exposición reivindica también este periodo como parte de la historia de Arona.
El proyecto incorpora además una importante vertiente artística. Las figuras de Moreque y Flicka han sido elaboradas mediante diferentes técnicas, incluyendo diseño, modelado, impresión 3D y pintura. La música creada específicamente para la iniciativa toma como referencia la polca y busca construir una identidad sonora propia alejada de los tópicos.
Uno de los aspectos destacados de la propuesta es su carácter colectivo. Entre 50 y 60 personas han colaborado de distintas maneras, aportando fotografías, vestuario, música, ideas o trabajos artísticos. El proceso también ha contado con espacios de encuentro de Los Cristianos que forman parte de la memoria reciente del municipio.
Los responsables de la iniciativa plantean dar continuidad al proyecto y ampliar la investigación a otros personajes e historias de Arona. Entre las posibles líneas de trabajo figura acercar estos contenidos a los centros educativos para que las nuevas generaciones conozcan mejor el patrimonio del lugar en el que viven.
La exposición plantea así un recorrido por dos momentos muy diferentes de la historia de Arona y demuestra que el patrimonio no se limita a edificios o documentos: también está presente en las historias, recuerdos y personajes que forman parte de la memoria colectiva.


