Aena tendrá que volver a empezar después de que ninguna constructora presentara oferta para la gran remodelación de la terminal. El proyecto, clave para el futuro del aeropuerto, deberá ser reformulado y licitado de nuevo.
Soldecanarias.net / Redacción
Algo no ha funcionado en los números de Aena. El proyecto para transformar por completo la terminal del aeropuerto de Tenerife Sur, con un presupuesto de 464 millones de euros, se ha quedado sin una sola empresa interesada en ejecutar las obras.
El contraste resulta llamativo. Mientras las grandes constructoras se disputan en Madrid los primeros contratos de la ampliación de Barajas, en Tenerife Sur el concurso ha quedado desierto.
Y no hablamos de una obra menor. El proyecto contempla una profunda transformación de la terminal, nuevas zonas de llegadas, una reorganización de los espacios de facturación y equipajes y nuevas instalaciones destinadas a mejorar la operativa del aeropuerto. La inversión global prevista para las distintas actuaciones alcanza alrededor de 550 millones de euros.
La explicación apunta a una combinación de factores: el encarecimiento de materiales, los costes de transporte y logística propios de un territorio insular y las dificultades añadidas que supone ejecutar una obra de esta magnitud mientras el aeropuerto continúa funcionando.
Pero hay un dato especialmente significativo: algunas empresas habrían considerado necesario elevar el presupuesto en torno a un 20% para asumir el proyecto en las actuales condiciones.
Una llamada de atención
Que ninguna constructora haya querido entrar en un contrato de 464 millones debería hacer reflexionar a Aena.
No necesariamente sobre la necesidad de modernizar Tenerife Sur, que parece fuera de discusión, sino sobre si las condiciones económicas y técnicas planteadas permiten realmente que una empresa pueda asumir la obra con garantías.
Ahora Aena deberá reformular el concurso y volver a sacarlo al mercado.
El riesgo es evidente: cada modificación y cada nueva licitación consume tiempo.
Tenerife Sur necesita una terminal preparada para el crecimiento turístico de la isla y para afrontar las próximas décadas con unas instalaciones acordes con el volumen de pasajeros que recibe.
El aeropuerto no puede quedarse atrapado entre proyectos, presupuestos y concursos desiertos.
Los 464 millones siguen encima de la mesa.
Lo que falta, de momento, es una constructora dispuesta a recoger el guante.


