Las nuevas reglas europeas endurecen las condiciones para quienes reciben una respuesta negativa a su petición de protección, mientras la falta de espacio en los centros de detención complica las devoluciones y prolonga la incertidumbre de los migrantes.
soldecanarias.net / Redacción
Las islas griegas se enfrentan a una creciente presión migratoria ante las dificultades para gestionar las solicitudes de asilo y ejecutar las expulsiones. La aplicación del nuevo pacto migratorio de la Unión Europea añade obstáculos para quienes reciben una denegación, al eliminar el plazo para abandonar voluntariamente el país.
La situación afecta a personas que permanecen en centros de acogida a la espera de que se resuelvan sus recursos o se determine su futuro. En Lesbos, algunos solicitantes procedentes de Bangladés, cuyas peticiones han sido rechazadas inicialmente, afrontan un panorama marcado por la incertidumbre y las escasas expectativas de obtener protección.
Al mismo tiempo, la saturación de las instalaciones de detención dificulta que las autoridades griegas puedan ejecutar las devoluciones con la rapidez prevista. El resultado es un sistema sometido a una fuerte presión, en el que las decisiones administrativas no siempre se traducen en una solución efectiva.
El escenario vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la política migratoria europea, el control de las fronteras y las garantías de protección de quienes solicitan asilo, en un momento en que Grecia continúa siendo uno de los principales puntos de entrada a la UE.


