Ashotel reclama más financiación para los establecimientos mientras miles de pensionistas siguen demandando viajar a las islas. El debate llega en pleno récord de precios e ingresos del sector turístico.
Soldecanarias.net / Santa Cruz de Tenerife.
El programa de viajes del Imserso se encuentra ante una situación difícil de encajar en Canarias. Por un lado, continúa existiendo una fuerte demanda entre los pensionistas que quieren viajar al Archipiélago. Por otro, los hoteleros aseguran que las condiciones económicas actuales hacen cada vez menos atractivo participar.
El planteamiento de Ashotel parte de un dato: los establecimientos reciben alrededor de 30 euros por persona y día, una cantidad que, según la patronal hotelera, ya no permite cubrir adecuadamente los costes. Un estudio de la Universidad de Alicante sitúa en unos 35 euros más IVA la cantidad necesaria para cubrirlos.
El problema adquiere una dimensión particular en Canarias. El programa se desarrolla fundamentalmente entre septiembre y mayo, precisamente cuando las islas reciben una importante llegada de turistas internacionales con capacidad para pagar tarifas superiores.
Y ahí aparece la contradicción.
Canarias vive un momento excepcional para el turismo mientras el Imserso encuentra cada vez más dificultades para encajar en el mercado hotelero.
Los hoteles canarios cerraron 2025 con precios medios que alcanzaron los 166 euros por noche, mientras que los ingresos por habitación disponible también han marcado máximos históricos.
Un programa que sigue teniendo sentido
El Imserso nació con una doble finalidad: facilitar las vacaciones a las personas mayores y contribuir a mantener actividad y empleo durante los meses de menor demanda.
En Canarias, sin embargo, el escenario turístico ha cambiado profundamente desde la creación del programa. Las islas han conseguido reducir parte de su tradicional dependencia de la temporada alta y mantienen una elevada ocupación durante buena parte del invierno.
Ashotel considera que esa realidad obliga a revisar las condiciones del programa y reclama que se actualicen los importes que reciben los establecimientos.
Pero existe otra realidad que tampoco puede ignorarse: Canarias continúa siendo uno de los destinos más solicitados por los usuarios del Imserso y miles de pensionistas encuentran en estos viajes una oportunidad para conocer o regresar al Archipiélago a precios subvencionados.
Por eso el debate no debería reducirse únicamente a cuánto cobra un hotel.
La cuestión de fondo es cómo mantener un programa de turismo social que nació hace cuatro décadas en un mercado turístico completamente diferente al actual.
Aena, el Gobierno, las empresas adjudicatarias y los propios hoteles tendrán que sentarse alrededor de la misma mesa si se quiere encontrar una fórmula que permita mantener la oferta sin trasladar todo el coste al pensionista.
Porque el Imserso puede haber quedado pequeño para el turismo actual.
Pero la demanda demuestra que la necesidad de turismo social no ha desaparecido.


