Moscú denuncia la captura del buque Marinera en aguas internacionales y advierte de que la acción estadounidense agrava la tensión en el Atlántico Norte
Soldecanarias.net / Redacciòn
Rusia protestó formalmente este jueves por la intercepción del petrolero Marinera por parte de la Guardia Costera de Estados Unidos en el Atlántico Norte, una actuación que calificó de “ilegal” y que, según Moscú, supone una grave vulneración del derecho internacional y un factor adicional de inestabilidad en la región.
En un comunicado oficial, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso expresó su “extrema inquietud” por el abordaje del buque, que navegaba bajo bandera rusa y se encontraba en aguas internacionales con destino a un puerto de la Federación Rusa. Según la diplomacia rusa, el petrolero había recibido el pasado 24 de diciembre autorización temporal para operar bajo pabellón ruso y tenía estatus civil plenamente reconocido.
Las autoridades de Moscú aseguran que Washington fue informado en repetidas ocasiones, incluso a través de canales diplomáticos oficiales, de la titularidad y situación legal del buque. En este sentido, rechazaron las afirmaciones estadounidenses que ponían en duda la bandera del petrolero o sugerían un uso fraudulento del pabellón ruso.
El Ministerio de Exteriores recordó que el derecho marítimo internacional establece que solo el Estado bajo cuya bandera navega un buque tiene jurisdicción exclusiva sobre él en alta mar, salvo en casos muy concretos como la piratería o el tráfico de esclavos, circunstancias que, según Rusia, no se daban en absoluto en el caso del Marinera.
Moscú subrayó que no solo no autorizó la intercepción, sino que había presentado protestas oficiales por el seguimiento del petrolero durante varias semanas antes de su captura. A su juicio, el abordaje por fuerzas militares estadounidenses, la incautación del buque y el arresto de su tripulación constituyen una “violación extremadamente burda” de la libertad de navegación.
La diplomacia rusa también rechazó los argumentos basados en el régimen de sanciones de Estados Unidos, al considerar que se trata de medidas unilaterales sin validez internacional que no pueden justificar la imposición de jurisdicción estadounidense en alta mar ni la captura de buques civiles.
Además, Moscú advirtió de que la operación puso en peligro la seguridad de la tripulación y generó riesgos medioambientales en una zona especialmente sensible como el Atlántico Norte. Para Rusia, este tipo de acciones no solo carecen de base legal, sino que contribuyen a elevar la tensión internacional en un momento ya marcado por la confrontación política y militar entre ambas potencias.
El incidente se produce en un contexto de creciente presión de Estados Unidos sobre la denominada “flota fantasma” rusa, utilizada para el transporte de petróleo, y amenaza con abrir un nuevo foco de conflicto en el ámbito marítimo y diplomático.


