Poeta premiada, guitarrista aficionada y madre de tres hijos, su muerte a manos del ICE desata una crisis política y social en Minnesota
Soldecanarias.net / Redacciòn
La muerte de Renee Nicole Good, una ciudadana estadounidense de 37 años, abatida a tiros por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minneapolis, ha conmocionado a Estados Unidos y reavivado el debate sobre el uso de la fuerza por parte de las autoridades federales. Mientras la investigación sigue abierta, miles de personas se han congregado en el lugar de los hechos para rendir homenaje a una mujer descrita por su entorno como “amorosa, amable y profundamente creativa”.
Good vivía recientemente en Minneapolis junto a su pareja y era madre de tres hijos. El menor, de seis años, había perdido a su padre en 2023, lo que agrava el impacto humano de una tragedia que ha sacudido a la comunidad. Familiares y vecinos coinciden en que Renee no participaba en ninguna protesta y no era el objetivo del operativo migratorio en el que perdió la vida.
Según relataron sus allegados, Renee Nicole Good era una poeta reconocida, con premios en certámenes literarios, y una guitarrista aficionada apasionada por la música y el cine. Había estudiado escritura creativa en la Universidad Old Dominion, en Virginia, y recientemente se había mudado a Minnesota con la intención de comenzar una nueva etapa vital.
Las imágenes del incidente, ampliamente difundidas, muestran a agentes de ICE enmascarados acercándose al vehículo de Good. En ellas se observa cómo uno de los agentes intenta abrir la puerta del SUV que conducía, mientras ella intenta alejarse. Segundos después, otro agente dispara tres veces de frente contra el vehículo. El coche pierde el control y termina chocando contra otros automóviles estacionados ante la mirada atónita de los transeúntes.
Testigos presenciales describieron escenas de pánico y caos. Una pasajera que viajaba con Good logró salir con vida del vehículo, cubierta de sangre, mientras un hombre que se identificó como médico intentó socorrer a la víctima sin éxito, al ser apartado por los agentes federales.
La versión oficial del Gobierno federal sostiene que el agente actuó en defensa propia. El presidente Donald Trump calificó a la mujer de “alborotadora” y aseguró que había intentado atropellar al agente que le disparó, una afirmación que ha sido cuestionada por autoridades locales y que no aparece reflejada en los vídeos conocidos hasta ahora. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristie Noem, respaldó públicamente al agente y defendió el uso de la fuerza letal, alegando que la víctima “acosó” a los agentes con su conducción.
Desde Minnesota, la reacción ha sido de abierta indignación. El gobernador y el alcalde de Minneapolis han cuestionado la actuación del ICE y exigido explicaciones claras. El estado ha declarado el estado de emergencia y ha activado a la Guardia Nacional ante el temor de disturbios, mientras crecen las voces que reclaman la retirada de los agentes migratorios del territorio.
La madre de Renee Nicole Good ha rechazado con firmeza la versión oficial y aseguró que su hija “seguramente estaba aterrorizada” al verse rodeada por agentes armados. “No estaba protestando, no estaba haciendo nada malo”, afirmó.
En el lugar donde murió, vecinos y ciudadanos han levantado un memorial improvisado con flores blancas, velas, cartas manuscritas y una cruz de madera. Para muchos, la muerte de Renee no es solo un caso aislado, sino un símbolo de una política migratoria cada vez más agresiva y de una fractura profunda entre las autoridades federales y las comunidades locales.
Mientras la investigación continúa, la figura de Renee Nicole Good emerge como la de una mujer con talento, sensibilidad artística y una vida marcada por dificultades, cuya muerte ha abierto una herida que vuelve a enfrentar a Estados Unidos con su propio debate sobre seguridad, derechos civiles y el uso de la fuerza estatal.


