El fallecimiento tras una pelea entre colectivos radicales salpica a La Francia Insumisa y agudiza la polarización a un mes de las elecciones locales
Soldecanarias.net / Redacciòn
La muerte de Quentin Deranque, un militante de 23 años vinculado a la extrema derecha francesa, ha provocado una fuerte sacudida política en Francia y ha situado en el centro de la controversia a La Francia Insumisa (LFI), la formación liderada por Jean-Luc Mélenchon. El joven falleció en un hospital de Lyon tras varios días ingresado por las lesiones sufridas en una pelea multitudinaria ocurrida durante una protesta en torno a un acto político.
Según la Fiscalía, los hechos se produjeron en el marco de enfrentamientos entre militantes de extrema izquierda y miembros de colectivos ultraderechistas que acudieron a la movilización. La investigación, abierta por homicidio voluntario, trata de esclarecer la participación de los implicados y su posible pertenencia a organizaciones radicales. Las autoridades han llamado a la prudencia mientras avanzan las diligencias.
El foco político se ha dirigido hacia LFI por la supuesta vinculación de algunos de los implicados con Jeune Garde, un colectivo antifascista disuelto el pasado año y que en el pasado estuvo próximo a entornos del partido. Mélenchon ha rechazado cualquier relación con el crimen y ha denunciado una “manipulación” del relato para perjudicar a su formación.
La polémica se produce a pocas semanas de las elecciones municipales previstas para marzo y en un contexto de creciente tensión política. Dirigentes de distintas formaciones han acusado a LFI de contribuir a un clima de confrontación, mientras desde el partido se insiste en desvincularse de los hechos y en condenar la violencia.
El presidente Emmanuel Macron expresó su apoyo a la familia del fallecido y afirmó que “ninguna ideología puede justificar la muerte”. Por su parte, representantes del Reagrupamiento Nacional aprovecharon el suceso para redoblar sus críticas contra la izquierda radical.
El caso ha intensificado el debate sobre la violencia política y la radicalización en Francia, en un momento en que el país encara un nuevo ciclo electoral marcado por la fragmentación y la desconfianza entre bloques ideológicos.


