El partido advierte de que una decisión tomada en clave geopolítica puede tener un alto coste social y económico en el campo canario
Soldecanarias.net /Arona
La firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur ha reactivado una inquietud conocida en el campo palmero: la fragilidad del plátano canario frente a un mercado cada vez más abierto y desigual. Desde Fuerza Canaria, formación que ha trasladado a esta redacción su preocupación mediante una nota de prensa, se advierte de que el pacto, cerrado en despachos lejanos, amenaza con volver a situar al principal cultivo de la isla “en la cuerda floja”.
El partido subraya que, aunque el acuerdo se presente como una gran operación estratégica para Europa, sus efectos reales se miden a ras de tierra. “Mientras en Bruselas se habla de aranceles y equilibrios globales, en La Palma se hacen cuentas para ver si la finca aguanta un mes más”, señala la formación, que reclama una lectura territorial del impacto del tratado.
El temor no es inmediato ni espectacular, pero sí persistente. La entrada de fruta procedente de países de Mercosur, con menores costes de producción y marcos regulatorios distintos, presiona los precios en los mercados peninsulares, donde se decide buena parte del futuro del plátano canario. No hace falta que cambie la ley de un día para otro: basta con que el mercado se adelante, ajuste precios y estreche márgenes ya de por sí limitados.
Desde Fuerza Canaria se insiste en que el problema no es el comercio internacional en sí, sino la falta de equidad. “No se puede exigir al agricultor europeo más controles sanitarios, ambientales y laborales, y al mismo tiempo competir con producciones que no juegan con las mismas reglas”, advierten. A su juicio, el acuerdo agrava una sensación de desequilibrio que lleva tiempo instalada en el sector primario.
El partido recuerda además la condición ultraperiférica de Canarias, un factor que, aunque reconocido en los tratados europeos, rara vez se traduce en medidas eficaces cuando llegan los impactos reales. La lejanía, la fragmentación territorial y la dependencia de unos pocos cultivos convierten cualquier alteración del mercado en un golpe directo a la economía local.
En La Palma, el plátano es mucho más que una fruta. Es empleo, paisaje, tejido cooperativo y una forma de sostener el territorio. Cuando el precio acompaña, la isla respira; cuando no, el efecto se propaga rápido. “El riesgo no es un desplome repentino, sino un desgaste continuo que acaba vaciando el campo”, apunta Fuerza Canaria.
El acuerdo con Mercosur aún debe superar procesos de ratificación y debate parlamentario, pero el partido advierte de que el mercado no espera a los trámites. Por ello, reclama que Canarias tenga voz propia en este proceso y que se refuercen las cláusulas de protección para las producciones sensibles.
“Europa puede ganar en el balance general”, concluye la formación, “pero si ese beneficio se construye sobre la pérdida silenciosa del campo canario, el coste será demasiado alto”. Una advertencia que vuelve a colocar al plátano de La Palma en el centro de un debate que mezcla geopolítica, mercado y supervivencia rural.


