La respuesta corta es no. De hecho, la normativa y el sentido común suelen ir en la dirección opuesta
Juan Santana / Arona
¡Hola! “Qué tema tan interesante para un artículo”, es la frase que nos respondió un amigo policía Local de Tenerife. Es curioso cómo algo que nace como una medida judicial termina convirtiéndose, en ciertos círculos, en una especie de ‘accesorio’ de estatus o rebeldía.
Para tu artículo, aquí tienes los puntos clave sobre la visibilidad de estas pulseras (dispositivos de monitorización telemática):
¿Es obligatorio llevarlas a la vista?
La respuesta corta es no. De hecho, la normativa y el sentido común suelen ir en la dirección opuesta:
• Discreción por defecto: Legalmente, estas pulseras no están diseñadas para ser un «castigo público». El objetivo es el control de la ubicación, no la estigmatización social. Por lo tanto, el portador puede cubrirla perfectamente con el pantalón o calcetines largos.
• Derecho a la intimidad: El sistema judicial busca que la persona pueda reinsertarse o cumplir su medida sin que todo su entorno (compañeros de trabajo, extraños en la guagua, etc.) sepa necesariamente que está bajo vigilancia.
• Prohibición de manipulación: Lo que sí es obligatorio es no manipularlas. No se pueden tapar con materiales que bloqueen la señal (como papel de aluminio) ni intentar quitárselas.
¿Por qué algunos jóvenes las lucen?
Lo que comentas de ver a jóvenes «presumiendo» de ellas en centros comerciales o el transporte público tiene más que ver con la sociología que con la ley:
1. Símbolo de ‘estatus’ de calle: En ciertas subculturas urbanas, haber tenido problemas con la justicia se interpreta como una señal de ‘dureza’ o de pertenencia a un grupo que vive al margen de las normas. La pulsera se convierte en una medalla de guerra.
2. Influencia de la cultura pop: muchos vídeos musicales (géneros como el ‘trap’ o el ‘drill’) romantizan el arresto domiciliario y muestran a los artistas con sus pulseras, convirtiéndolas en una tendencia estética o un símbolo de identidad.
3. Normalización: Al haber más control telemático que hace unos años, el «miedo» o la vergüenza al qué dirán ha disminuido entre los jóvenes.
Nota para reflexionar: Podrías diferenciar entre la obligación legal (que no exige visibilidad) y la exhibición voluntaria (que responde a una construcción de identidad juvenil).


