Los ataques rusos contra infraestructuras clave dejan a media capital ucraniana sin calefacción y fuerzan la salida de unas 600.000 personas mientras las temperaturas caen por debajo de los 14 grados bajo cero
Soldecanarias.net / Redacciòn
La ofensiva rusa contra el sistema energético de Ucrania está provocando un nuevo éxodo interno. Unas 600.000 personas han abandonado Kiev en las últimas semanas tras los continuos bombardeos sobre instalaciones eléctricas y de calefacción, que han dejado a gran parte de la capital sin servicios básicos en uno de los momentos más duros del invierno.
Las autoridades locales confirmaron que alrededor de la mitad de los edificios de la ciudad carecen actualmente de calefacción, una situación agravada tras el ataque lanzado en la madrugada del martes, que inutilizó el suministro térmico en más de 5.600 inmuebles residenciales. Todo ello, con temperaturas que rondan los –14 grados centígrados, ha convertido la vida cotidiana en una lucha por la supervivencia.
El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, reconoció que la población está disminuyendo de forma constante desde que, el pasado 9 de enero, se recomendó a los residentes abandonar temporalmente la ciudad si contaban con medios para hacerlo. “No todos pueden irse, pero quienes tienen la posibilidad están buscando refugio fuera”, explicó, admitiendo la presión creciente sobre los servicios municipales.
Los ataques, ejecutados con una combinación de drones y misiles, también han causado víctimas mortales. Al menos un hombre de 50 años perdió la vida en las inmediaciones de la capital, mientras las sirenas antiaéreas y las explosiones volvieron a marcar la noche en distintos barrios de la ciudad.
En los refugios improvisados, como estaciones de metro y sótanos, el temor se mezcla con el cansancio. Muchos ciudadanos interpretan los bombardeos como una estrategia deliberada para quebrar la resistencia civil. “Quieren llevarnos al límite, al agotamiento total”, resumía una vecina refugiada en el centro de Kiev.
El impacto de la ofensiva no se limita a la capital. Varias regiones del país, entre ellas Odesa, Rivne y Vinnytsia, han sufrido también ataques contra su infraestructura energética, obligando a aplicar cortes de electricidad de emergencia para evitar el colapso del sistema nacional. En algunas zonas, miles de hogares permanecen sin luz ni calefacción.
Desde el Gobierno ucraniano, las críticas hacia Moscú se han endurecido. El Ministerio de Exteriores acusó al Kremlin de emplear el frío y la oscuridad como armas de guerra y reclamó a los aliados occidentales un refuerzo inmediato de los sistemas de defensa aérea. Para Kiev, la protección de la infraestructura civil se ha convertido en una prioridad tan urgente como el frente militar.
Mientras tanto, el presidente Volodímir Zelenski evalúa modificar su agenda internacional para centrarse en la gestión de la emergencia, en un contexto en el que la guerra vuelve a demostrar que el invierno es también un campo de batalla para millones de civiles ucranianos.


