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sábado, enero 31, 2026

Canarias, una frontera desbordada: balance del drama migratorio en 2025

Muertes en el Atlántico, menores sin traslado y un sistema de acogida al límite marcan un año en el que el Archipiélago volvió a asumir en solitario una crisis estructural

Soldecanarias.net / Redaccion

Canarias cierra 2025 con una realidad que se repite desde hace años, pero que lejos de resolverse se ha consolidado como una crisis estructural: la inmigración irregular por la ruta atlántica. El Archipiélago, convertido en una de las principales fronteras exteriores de la Unión Europea, ha vuelto a afrontar un fenómeno que combina tragedia humana, colapso institucional y una respuesta política fragmentada.

A lo largo del año, el número de personas que intentan alcanzar las islas por mar ha fluctuado, pero el impacto de la migración no puede medirse únicamente en llegadas. El balance incluye también a quienes no lo consiguen: hombres, mujeres y niños que desaparecen en el océano sin dejar rastro y que rara vez entran en las estadísticas oficiales. El Atlántico sigue siendo una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo.

Los que no llegan

Durante 2025 se han sucedido los avisos de embarcaciones desaparecidas y los rescates de supervivientes exhaustos tras jornadas a la deriva. Son travesías organizadas en muchos casos por redes de tráfico de personas que continúan operando pese al refuerzo de la vigilancia. El negocio no se ha detenido: se adapta a los controles y sigue alimentándose de la desesperación en los países de origen.

La falta de datos completos sobre las muertes en el mar contribuye a invisibilizar una parte esencial del problema. Las organizaciones que trabajan sobre el terreno insisten en que por cada embarcación que llega a puerto hay otras que nunca alcanzan la costa.

Llegar no es el final

Para quienes consiguen pisar tierra, la llegada no supone necesariamente el fin de la incertidumbre. El sistema de acogida en Canarias ha vuelto a tensionarse en 2025, con centros provisionales que se prolongan en el tiempo y recursos claramente insuficientes para una situación que ya no puede calificarse de excepcional.

La situación es especialmente delicada en el caso de los menores extranjeros no acompañados. Canarias concentra una parte muy significativa de estos menores en España y ha reclamado durante todo el año una mayor corresponsabilidad del Estado y del resto de comunidades autónomas.

Educadores y profesionales de la protección de la infancia alertan de las consecuencias de esta sobrecarga: falta de atención individualizada, instalaciones saturadas y procesos administrativos lentos que prolongan la estancia de los menores en centros que no están pensados para una tutela prolongada.

Traslados pendientes

Uno de los principales puntos de fricción institucional en 2025 ha sido el retraso en los traslados de menores a la península. Pese a los compromisos adquiridos y a las resoluciones judiciales, los movimientos han sido limitados y lentos, lo que ha mantenido la presión sobre los recursos del Archipiélago.

Desde el Gobierno de Canarias se insiste en que la tutela de estos menores no puede recaer de forma desproporcionada en un solo territorio. La falta de un mecanismo estable y automático de reparto ha convertido cada traslado en una negociación política.

Ayudas insuficientes y desgaste social

La gestión de la crisis migratoria ha tenido también un impacto directo en las administraciones locales y autonómicas. Ayuntamientos y cabildos han asumido costes y responsabilidades que superan sus competencias, mientras las ayudas económicas y los refuerzos prometidos no siempre han llegado con la rapidez necesaria.

En paralelo, el debate público sobre inmigración ha ido ganando tensión. Al cansancio institucional se suma un desgaste social creciente, alimentado por la ausencia de soluciones estructurales y por discursos que simplifican un fenómeno complejo y profundamente humano.

Una frontera europea sin respuesta común

El balance de 2025 vuelve a poner de manifiesto la falta de una política migratoria europea coherente y solidaria. Canarias actúa como frontera avanzada de la Unión, pero sin contar con un sistema común de acogida, traslado y atención que reparta responsabilidades de forma equitativa.

Mientras no se articulen vías legales y seguras, una cooperación real con los países de origen y una estrategia estable de acogida, el fenómeno seguirá reproduciéndose.

Un cierre de año sin respuestas definitivas

El año termina en Canarias con menos titulares de emergencia, pero con los mismos problemas de fondo. Muertes en el mar, menores pendientes de traslado y recursos al límite forman parte de un escenario que se repite. La inmigración sigue siendo una cuestión pendiente para el Estado y para Europa, mientras el Archipiélago continúa gestionando una frontera que no eligió ser.

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